AL MOMENTO Lagunas de Zempoala y Tlayacapan: Guía de senderismo y conventos

Lagunas de Zempoala y Tlayacapan: Guía de senderismo y conventos

Lagunas de Zempoala

Hay lugares que los chilangos guardan con celo casi celíaco, y Lagunas de Zempoala es uno de ellos. Un parque nacional a no más de 90 minutos de la Ciudad de México, con tres lagunas de origen volcánico que espejean entre pinos y oyameles por encima de los 2,800 metros. Queda justo en el límite entre Morelos y el Estado de México, y ahí, junto al agua, se camina, se pedalea por la montaña o simplemente se hace picnic. La jugada redonda es combinarlo con Tlayacapan, el Pueblo Mágico morelense conocido por sus ex conventos del siglo XVI y sus 26 barrios originales, que conservan la traza prehispánica. En esta primera parte de la guía te cuento cómo llegar, qué rutas valen la pena y por qué Tlayacapan merece cerrar el día.

Cómo llegar a las Lagunas de Zempoala desde CDMX y Cuernavaca

En auto, la ruta más común sale de la Ciudad de México por la autopista México-Cuernavaca (la caseta ronda los 96 pesos por auto) y desvía hacia Huitzilac; de ahí, carretera estatal hasta la entrada del parque, en el kilómetro 62 de la federal. Son unos 75 kilómetros en total. ¿Cuánto tiempo? Entre hora y media y dos horas, según cómo amanezca el tráfico en Tlalpan y San Fernando. Un consejo que aprendí a las malas: sal antes de las 7:00 a.m. Después de las 9:00, la fila en la caseta del parque puede duplicarte la espera.

Si vas en transporte público, hay dos opciones económicas:

  • Desde CDMX: Metro Tasqueña y tren ligero hasta Xochimilco; allá abordas un autobús de la línea Oaxtepec–La Joya, o uno a Cuernavaca que pase por Huitzilac (unos 45 pesos). Te bajas en la desviación y recorres 3 kilómetros a pie o en taxi colectivo local (20 pesos).
  • Desde Cuernavaca: en la Central Camionera sale camión a Oaxtepec o Tlayacapan vía Huitzilac, entre 25 y 35 pesos y unos 50 minutos de trayecto.

Eso sí: la carretera Huitzilac–Tlayacapan es sinuosa. Y con neblina —que aparece con frecuencia después del mediodía— mejor redoblar la precaución, sobre todo si manejas de noche.

¿Cuánto cuesta entrar y qué rutas hay en el Parque Nacional Lagunas de Zempoala?

El parque tiene tres lagunas principales: Zempoala, la más grande y la más fácil de alcanzar; Tonatihua; y Prieta. La cuota de acceso es de 35 pesos por persona (adultos) y 20 para niños. El estacionamiento, 50 pesos por vehículo. Abren de 7:00 a.m. a 6:00 p.m., todos los días.

De las rutas, tres destacan:

  1. Perímetro de la Laguna Zempoala: 4 kilómetros de camino plano, empedrado, perfecto para ir con niños. Dificultad baja; hora y media ida y vuelta.
  2. Senda Zempoala–Tonatihua: unos 7 kilómetros entre pinos, con pendientes moderadas. Dificultad media; 3 horas. Lleva agua y chaqueta —aunque sea verano, la temperatura baja de 10 °C.
  3. Ascenso al Cretácico: para caminantes con experiencia. Vistas panorámicas del valle de Morelos como recompensa. Dificultad alta; 5 horas.

Ojo: dentro del parque no hay señal de telefonía. Descarga mapas sin conexión y avisa a alguien a dónde vas. Los fines de semana rentan caballos (150 pesos la hora) y en la entrada hay puestos de esquites y café de olla, que después de la caminata saben a gloria.

Tlayacapan: el Pueblo Mágico de los ex conventos y los barrios originales

A 15 minutos en auto del parque, Tlayacapan es el broche cultural. Su joya: el Ex Convento de San Juan Bautista, del siglo XVI, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como parte de la ruta de los monasterios del Popocatépetl. Adentro hay murales del XVI y, en la capilla de las ánimas, una colección de momias y cráneos que impresiona (y a más de uno inquieta). Entrada gratuita, de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.

Pero lo que de verdad hace distinto al pueblo es su traza: 26 barrios originales, cada uno con su propia capilla, organizados como en tiempos prehispánicos alrededor del centro ceremonial. Recorrerlos es casi hacer senderismo urbano, entre callejones empedrados que sirvieron de escenario a Cantinflas en El bolero de Raquel, filmada aquí en 1962.

Y no te vayas sin más: si te toca febrero o marzo, búscate a los chinelos en carnavales. Y pase lo que pase, entra a las panaderías. Los besos de ángel y los garibaldis tlayacapenses son de leyenda, a 5 o 15 pesos la pieza.

Datos prácticos: Cuota del parque: 35 pesos MXN (aprox. 2 USD). Horario: 7:00 a.m. – 6:00 p.m. Caseta CDMX–Huitzilac: 96 pesos. Mejor temporada: marzo a mayo (clima seco), y fines de semana fuera de puentes. Lleva efectivo: no hay cajeros en el parque ni en los accesos.

Qué comer y dónde probar el mejor mezcal de Tlayacapan

Tras una mañana de caminata en las Lagunas de Zempoala, el cuerpo pide recargar. Y Tlayacapan cumple. Este pueblo mágico morelense guarda una cocina que mezcla herencias chinelas con recetas de barrio que las abuelas van pasando de generación en generación, casi de memoria.

Platos que no puedes perderte

  • Chinetas rellenas de queso: el platillo insignia del pueblo. Chiles pobladores capeados, bañados en salsa de tomate casera. Un plato completo ronda los 120 a 180 pesos MXN (7 a 10 USD).
  • Sopa de pan: contundente, de esas que piden clima fresco. Pan artesanal, queso y epazote.
  • Tlacoyos de haba y frijol: ideales como snack en los puestos del zócalo, desde 25 pesos la pieza.
  • Garbanzos con piloncillo: el dulce de la región. Lo venden en la explanada municipal los fines de semana.

Dónde comer bien y a buen precio

Las fondas y los mezcaleros alrededor del zócalo ofrecen menús de tres tiempos entre 150 y 220 pesos. Un detalle: busca los lugares con comal de leña a la vista. La diferencia de sabor se nota, y mucho. Los domingos, varias familias abren sus comedores caseros con cocina tradicional morelense. Ahí es donde se come mejor, francamente.

Ruta del mezcal artesanal

Morelos es tierra de mezcal desde hace más de dos siglos. En Tlayacapan hay mezcalerías familiares donde la cata sale gratis si compras una botella (desde 350 pesos MXN, unos 20 USD). Pide siempre el mezcal espadín de la región y pregunta por los destilados de pechuga, que aparecen sobre todo en temporada de fiestas. Un consejo que me ha funcionado: el mejor mezcal se compra directo al productor, no en los puestos turísticos de la entrada del pueblo.

Mejor época para visitar y qué empacar para el viaje

Elegir bien las fechas marca la diferencia entre un día memorable y uno de sorpresas desagradables.

Calendario ideal

  • Marzo a mayo: la mejor ventana para el senderismo. Días secos, cielos despejados, senderos firmes.
  • Junio a septiembre: lluvias. El paisaje gana verde, sí, pero las veredas se vuelven resbaladizas y la neblina reduce la visibilidad en las lagunas.
  • Octubre a febrero: mañanas frías (hasta 5 °C en el parque) y tardes agradables. Buena opción si quieres coincidir con la Feria de Tlayacapan en diciembre.
  • Evita: puentes vacacionales y Semana Santa, cuando el parque registra su máxima afluencia.

Qué llevar en la mochila

  1. Capa impermeable ligera y suéter térmico: el clima cambia rápido sobre los 2,800 metros.
  2. Bloqueador, gorra y al menos dos litros de agua por persona.
  3. Zapatos de trekking con buen agarre. Nada de tenis de lona.
  4. Efectivo en denominaciones pequeñas para cuotas, estacionamiento y comedores.

Conclusión: Lagunas de Zempoala y Tlayacapan, un escape inolvidable cerca de la capital

Pocas escapadas ofrecen tanto en un solo día: bosques de oyameles donde el aire huele a resina, cuatro lagunas que reflejan el cielo del ajusco-chichinautzin y un pueblo mágico donde los conventos del siglo XVI conviven con mezcalerías y cocinas de leña. Las Lagunas de Zempoala y Tlayacapan demuestran que no hace falta cruzar el país para vivir México en su máxima expresión.

Con una inversión aproximada de 600 a 900 pesos por persona (35 a 50 USD) —transporte, cuotas, comida y una botella de mezcal incluidos—, este circuito se queda entre las mejores opciones de turismo de naturaleza y cultura a menos de dos horas de la Ciudad de México. Mi sugerencia: ve entre semana si buscas silencio, organiza tu regreso antes del anochecer y deja que la altura, la historia y el sabor hagan el resto. La próxima aventura está a solo una caseta de peaje de distancia.

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Pablo Rivas

Pablo Rivas combina su experiencia en periodismo deportivo y de viajes para cubrir actividades al aire libre, rutas y destinos de aventura en Mexico.