Campeche en avión y carretera es, de las rutas del sureste mexicano, una de las que mejor pago me ha dado: una ciudad colonial amurallada declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999, y la puerta de entrada a Calakmul, la mayor ciudad maya aún excavada en territorio mexicano y Reserva de la Biósfera. Cuatro días bien planificados alcanzan para recorrer ambas joyas sin prisas. Sin apuro. Las calles de colores pastel de la capital estatal por un lado, la selva alta perennifolia del Petén campechano por el otro. En Turismo en México armamos este itinerario paso a paso, con precios, horarios y datos de transporte actualizados para 2025.
Cómo llegar a Campeche: avión, carretera y transporte interno
En avión
El Aeropuerto Internacional de Campeche (CPE) recibe vuelos diarios de Aeroméxico y Aerus desde la Ciudad de México, con conexiones desde Monterrey y Guadalajara. Volar desde el AICM toma alrededor de 1 hora y 45 minutos. Un boleto de ida y vuelta cuesta entre 2,500 y 5,500 MXN (150–320 USD) si se compra con dos o tres meses de anticipación; después, los precios se disparan. ¿Una alternativa que cada vez usa más gente? Volar a Mérida (MID), que ofrece más frecuencias y tarifas competitivas, y seguir por carretera (ver abajo).
En carretera
Desde Mérida, la federal 180 es de cuota y el trayecto ronda las 2 horas (unos 170 km, peajes de aproximadamente 250 MXN). Desde Villahermosa, la ruta por la federal 186 toma un tiempo similar. Los autobuses ADO conectan Mérida con Campeche cada hora, con boletos de 220–320 MXN por tramo, en unidades de primera clase con aire acondicionado. Vienen cómodas, la verdad.
Transporte interno
- Taxis y aplicaciones: el centro se recorre caminando sin problema; un taxi del aeropuerto al centro cuesta entre 150 y 200 MXN.
- Autobuses a Xpujil: para llegar a Calakmul, ADO y otras líneas salen del COTSA hacia Xpujil (3.5–4 horas, 250–350 MXN).
- Renta de auto: la recomiendo para el tramo Campeche–Calakmul; desde unos 700 MXN diarios. La federal 186 está en buen estado.
Resuelto el acceso, el itinerario arranca en la propia capital estatal, que merece dos días completos. Mínimo.
Día 1 y 2: Ciudad de Campeche, la amurallada joya colonial
Los dos primeros días, para la capital. Es la decisión correcta aunque pese en el itinerario. El Día 1 dedíquelo al Centro Histórico: la Plaza de la Independencia, la Catedral de la Inmaculada Concepción y el barrio de Guadalupe, el más antiguo de la ciudad. Por la tarde, suba a las murallas de Puerta de Tierra (entrada: 60 MXN), que de noche se iluminan para el espectáculo de luz y sonido. Vale la pena verlo desde arriba.
El Día 2 es de fuertes y museos: el Fuerte de San Miguel, que alberga el Museo Arqueológico de Campeche con la célebre máscara de jade de Calakmul (entrada: 65 MXN, cerrado los lunes), y el Fuerte de San José el Alto. Cierre con un paseo por el malecón de casi 4 kilómetros al atardecer y una cena de pamachos o cazuela de mariscos en la Calle 59, peatonal y repleta de restaurantes.
Tip del editor: visite la ciudad entre noviembre y marzo, cuando las temperaturas bajan de los 32 °C y la humedad se vuelve tolerable. De junio a octubre, el calor supera los 38 °C y hay riesgo de lluvias intensas. Lo he comprobado: no es un clima para todos.
Itinerario de Campeche en avión y carretera: ruta hacia Calakmul
El Día 3 es el de la gran travesía: salga temprano por la federal 186 rumbo a Xpujil, a unos 290 km de la capital. Con auto propio son 3.5 horas; en autobús, mejor salir antes de las 7:00 a.m. Mi sugerencia es dormir en Xpujil o en los ecohoteles cercanos a la zona arqueológica (desde 900 MXN por noche), para entrar a Calakmul a primera hora del día siguiente. ¿Por qué apurarse tanto? Lo verá.
El Día 4 es todo de Calakmul: las boleterías abren a las 8:00 a.m., la entrada general cuesta 95 MXN y, si viaja en auto, sume 175 MXN por vehículo por acceder a los 60 km de camino selva adentro. Llegue antes de las 9:00 a.m. No solo por el calor: suben las probabilidades de ver monos araña, tucanes y, con suerte, jaguares (aunque estos últimos, siendo honestos, casi nadie los ve). Suba a la Estructura II, de 45 metros de altura, desde donde el mar verde de la selva se extiende hasta Guatemala.
Con este ritmo, el regreso a Campeche o el vuelo de salida puede planificarse para la tarde o noche del cuarto día. Historia colonial, arqueología maya y naturaleza en estado puro, en un solo viaje.
Día 3: Calakmul, la ciudad maya en el corazón de la selva
El tercer día es, sin exagerar, el plato fuerte del viaje. La Zona Arqueológica de Calakmul es Patrimonio Mixto de la Humanidad por la UNESCO y fue una de las ciudades mayas más poderosas del periodo Clásico. Mi consejo: salgan temprano desde Xpujil, que es donde conviene haber dormido la noche anterior. La entrada a la Reserva de la Biosfera abre a las 8:00, y los primeros 60 kilómetros de brecha hasta el sitio se hacen en una hora y media, más o menos, por terracería. Un ratito largo. Vale la pena.
Consejos para la visita
- Costos: la entrada a la reserva cuesta alrededor de 85 pesos por persona y la zona arqueológica unos 95 adicionales; si van en vehículo, sumen un derecho de acceso de aproximadamente 150 pesos.
- Horarios: el sitio abre de 8:00 a 17:00. Salgan antes de las 15:00 para llegar a Xpujil todavía con luz.
- Qué llevar: repelente, agua (mínimo dos litros por persona), sombrero y calzado cómodo. Ojo: dentro de la reserva hay tramos donde el teléfono se queda mudo.
- Fauna: tucanes y monos araña se ven casi seguro. Jaguares o pavos ocelados, ya es cuestión de suerte, sobre todo en los tramos iniciales de la brecha.
Ya dentro del sitio, la caminata total ronda los 4 kilómetros. Dos paradas obligadas: la Estructura II, con su basamento imponente, y la Estructura VII, desde donde se divisa el Petén guatemalteco. Subir a las pirámides exige un esfuerzo moderado —no es una hazaña, pero suda uno— y la recompensa es de esas vistas que no se olvidan. ¿Contratar guía local? Entre 800 y 1,200 pesos por grupo. Yo lo recomiendo: la experiencia cambia por completo cuando alguien te explica lo que estás pisando.
Día 4: Balamkú y Chicanná, tesoro del Río Bec
El último día va dedicado a las joyas del estilo Río Bec, todas a menos de una hora de Xpujil, lo que deja margen para regresar con calma a Campeche o al aeropuerto por la tarde. Primera parada: Balamkú, a 30 minutos al oeste. Su friso estucado de 17 metros es uno de los monumentos mayas mejor conservados que existen, y en persona impresiona más de lo que sugieren las fotos. La entrada ronda los 60 pesos; la visita, una hora.
Luego, 15 minutos al este, está Chicanná. Su Estructura II sorprende a cualquiera: una fachada que representa la boca gigante del monstruo de la tierra, un portal ceremonial que no tiene equivalente en la región. Acceso de unos 65 pesos y recorrido de una hora, aproximadamente. Los dos sitios abren de 8:00 a 17:00 y tienen estacionamiento gratuito o de bajo costo.
Con la visita concluida hacia el mediodía, quedan unas cuatro horas de carretera hasta la ciudad de Campeche por la federal 186 y la 180. Da tiempo a una parada gastronómica en Xpujil o Champotón —la pasta de cochinita y el pescado en adobo son obligados, no lo duden— antes de conectar con el vuelo de salida o dormir en la capital para regresar al día siguiente.
Conclusión: consejos finales para tu viaje a Campeche
Recorrer Campeche en avión y carretera en cuatro días me parece un equilibrio difícil de mejorar: la capital colonial, la costa de Champotón, la majestuosidad de Calakmul y las joyas del Río Bec, todo sin prisas innecesarias.
Recomendaciones finales
- Mejor temporada: de noviembre a marzo, con clima seco y temperaturas entre 22 y 30 grados. Abril y mayo, mejor evitarlos: el calor es extremo.
- Presupuesto estimado: entre 9,000 y 14,000 pesos (450-700 dólares) por persona, con vuelos, renta de auto, gasolina, entradas y hospedaje incluidos.
- Combustible: carguen el tanque en Xpujil o Escárcega antes de entrar a las zonas arqueológicas. Las gasolineras escasean en la ruta, y no es plan de quedarse tirado junto a la selva.
- Seguridad vial: conduzcan de día, respeten los topes (hay muchos, en serio) y consideren contratar el seguro total del auto de renta.
Con buena planeación, calzado cómodo y algo de espíritu aventurero, Campeche entrega una experiencia maya y colonial que poco tiene que envidiarle a destinos mucho más concurridos del país. Y sin multitudes. A precios razonables. Un viaje que, apuesto, querrán repetir.
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