Hay lugares que México guarda casi en secreto. San Blas, Nayarit, es uno de ellos: un puerto histórico bañado por el Pacífico, rodeado de manglares que llevan siglos ahí, quieto, y con una de las olas más largas del país rompiendo frente a sus costas. Queda a dos horas de Puerto Vallarta y cuatro de Guadalajara, y sin embargo casi nadie lo tiene en la lista. Al menos no todavía. Combina naturaleza salvaje, cultura viva y una gastronomía marina que a más de uno lo hace volver. Aquí te contamos por qué merece sitio en tus planes de viaje para este año.
¿Dónde está San Blas, Nayarit y por qué visitarlo?
El puerto está en la costa norte del estado, a unos 90 minutos al oeste de Tepic, la capital. ¿Cómo llegar? Toma la carretera federal 15D desde Tepic y después la desviación a San Blas; desde Guadalajara el trayecto en auto ronda las cuatro horas. Si prefieres no manejar, los camiones de la línea Noroeste (Casa Blanca) conectan Tepic con San Blas por unos 120 pesos por trayecto.
Este puerto, fundado en 1768, fue en la época colonial uno de los más importantes del Pacífico mexicano, y la herencia se siente al caminar sus calles: la contaduría en ruinas, la iglesia de Nuestra Señora del Rosario del siglo XVIII y el fuerte de San Basilio, con su vista panorámica de la bahía. Al atardecer, sobre todo. Pero San Blas no vive solo de historia. Es también puerta de entrada al humedal más importante de la región, hogar de cocodrilos, tortugas y más de 400 especies de aves.
- Mejor temporada: de noviembre a mayo, con clima seco y menos lluvias.
- Duración recomendada: mínimo dos noches. Tres, si quieres surfear y hacer los safaris con calma.
- Prefijo telefónico: 323; hay señal 4G en el centro, más débil en la playa.
En resumidas cuentas: es un destino para quien busca México auténtico, lejos de las multitudes de Sayulita o Nuevo Vallarta.
Safari en el estero La Tovara: cocodrilos, aves y manglares
La experiencia estrella de San Blas es el safari fluvial por el estero La Tovara, un sistema de manglares y manantiales de agua dulce declarado Área de Protección de Flora y Fauna. La travesía se hace en lanchas con techo que navegan entre canales de selva baja durante dos a tres horas.
El momento culminante es la visita al croco-zoológico El Cocodrilario y, sobre todo, ver cocodrilos de río y americanos tomando el sol en las orillas. Los guías locales —verdaderos expertos en la fauna del estero— suelen señalar también garzas tigre, martín pescadores, loros coroniamarillos y, con suerte, algún ocelote en las zonas más profundas del humedal. Suerte que hace falta, porque el ocelote no aparece por decir presente.
Consejos prácticos para el safari
- Horario óptimo: salidas al amanecer (6:30 a 7:00) o al atardecer, cuando la fauna está más activa.
- Costo estimado: entre 800 y 1,200 pesos por lancha (grupos de hasta 6 personas); unos 160-200 por persona si compartes.
- No olvides: repelente de mosquitos, gorra, protector solar biodegradable y binoculares.
- Dónde contratar: en el muelle del malecón o con cooperativas autorizadas como las del ejido La Tovara.
Tip del editor: contrata el safari directamente con las cooperativas ejidales. El dinero se queda en la comunidad y los guías suelen conocer el estero mejor que nadie.
Navegar entre los manglares de La Tovara es adentrarse en un ecosistema vivo, con miles de años a cuestas, que convierte a San Blas en la capital del ecoturismo nayarita. Sin exagerar.
Surf en Matanchén: la ola más larga de México
A solo 15 minutos del centro de San Blas está la bahía de Matanchén, célebre entre la comunidad surfista mundial por registrar una de las olas más largas del planeta. En días perfectos, la onda puede recorrer hasta un kilómetro y medio. Rides de más de dos minutos. Hay pocos lugares donde eso sea posible.
La ola es una izquierda suave y relativamente fácil, ideal para principiantes e intermedios que quieran correr la pared sin prisa. La mejor temporada va de mayo a octubre, cuando los swells del sur traen el tamaño y la limpieza necesarios. En el pueblo de Matanchén hay escuelas de surf que rentan tablas por 200-300 pesos al día y dan clases desde 400 pesos la sesión de dos horas.
- Acceso: desde San Blas en auto (15 minutos) o colectivo desde el mercado.
- Servicios: palapas con mariscos frescos, sombrillas en renta (100 pesos) y estacionamiento vigilado.
- Precaución: el fondo es arena, pero revisa la marea; en pleamar la ola pierde fuerza.
Surfear en Matanchén al amanecer, con la Sierra de San Juan al fondo y solo unos pocos locales en el agua, es de esas mañanas que uno recuerda años después. Y que explican, mejor que cualquier guía, por qué México es un paraíso del surf.
Gastronomía costera: mariscos y pescado ahumado en San Blas
Hay quienes vuelven a San Blas por la comida. Lo digo en serio. No hay franquicias ni menús pensados para turistas aquí: lo que encuentras son marisquerías familiares donde el pescado sale del mar por la mañana y a mediodía ya lo estás partiendo con la tortilla. El plato que da fama al pueblo es el pescado ahumado estilo San Blas, casi siempre lisa o robalo, ahumado con leña de mangle y acompañado de arroz, ensalada y tortillas recién hechas. No se vaya sin probar, tampoco, el pescado sarandeado a la parrilla sobre leña de mezquite, especialidad de las enramadas de Playa del Borrego.
Si vas, apunta esto:
- Camarones embarazados (con hueva), asados o a la diabla, en temporada de agosto a marzo.
- Chicharrón de pescado y de camarón, la botana perfecta con una cerveza fría al atardecer.
- Cocteles y ceviches de camarón y pescado con salsa anticuaria estilo Nayarit.
- Ostras y ostiones frescos del estero, de temporada según la veda.
- Pescado zarandeado entero para compartir, entre 350 y 500 MXN (20-28 USD).
Un plato principal de mariscos ronda los 150-250 MXN (8-14 USD). Sobre la avenida Playa Norte, junto al muelle, hay restaurantes con buena relación calidad-precio y vistas a la bahía. Un consejo que aprendí a la mala: pregunta la pesca del día antes de pedir. El menú cambia según lo que traigan las pangas, y el mesero siempre lo sabe antes que la carta.
Playas, miradores y la histórica contaduría de San Blas
Del surf ya hablamos, pero las playas dan para más. Playa El Borrego y Playa Los Cocos son de las mejores para nadar y comer mariscos bajo una palapa; Playa Las Islitas (Bahía de Matanchén), en cambio, junta la ola larga de surf con aguas tranquilas cerca de la orilla, ideal si vas con niños. El acceso es libre y las palapas rentan sombrillas por unos 100-150 MXN consumiendo en el lugar.
¿Quieres la vista buena? Sube al mirador de El Faro, sobre el cerro de San Basilio. Ahí arriba, junto al antiguo faro de basalto del siglo XVIII, se ve la bahía y la sierra de una sola tirada. La subida a pie toma entre 20 y 30 minutos. Lleva agua. Y calzado cómodo, porque la vereda no perdona las chanclas.
La joya histórica del pueblo es la Contaduría de San Blas, un edificio colonial del siglo XVIII que funcionó como aduana del puerto desde el que partieron expediciones hacia California y Filipinas. Su última sección, parcialmente restaurada, se alza sobre un acantilado mirando al Pacífico. La entrada es libre y suele estar abierta de 9:00 a 17:00 horas. En la misma explanada sobrevive la iglesia en ruinas de Nuestra Señora del Rosario, construida con conchas de ostra incrustadas en el muro. Un detalle arquitectónico que, que yo sepa, no se repite en ningún otro rincón de México.
Para cerrar la vuelta: el muelle histórico y la casa de cultura, ambos en el centro, a unas cuadras del zócalo. Todo el casco antiguo se recorre a pie en una mañana, sin prisa.
Conclusión: San Blas, Nayarit, un destino que lo tiene todo
Pocos lugares concentran tanto sin aparentar esfuerzo. En un mismo día en San Blas puedes surcar los manglares de La Tovara entre cocodrilos y aves migratorias, surfear una de las olas más largas del mundo en Matanchén, comer el mejor pescado ahumado de tu vida y acabar la tarde frente a las ruinas coloniales de la Contaduría, con el Pacífico a tus pies.
Aquí no hay hoteles de cadena ni multitudes, nada que ver con Riviera Nayarit o Puerto Vallarta. Lo que hay es un puerto de pescadores auténtico, precios justos y gente orgullosa de su tierra. Eso sí: empácatelo con repelente de mosquitos, efectivo en mano y espíritu explorador. Si buscas el México real, el del estero y el manglar, del ceviche y la ola perfecta, San Blas te recibe sin adornos. Nota para planear mejor: la mejor temporada va de noviembre a mayo, cuando el clima es seco, la migración de aves está en su apogeo y el surf sigue entregando sesiones memorables.
Datos prácticos de San Blas, Nayarit
- Cómo llegar: desde Tepic, 1 h 45 min en auto por la libramiento; desde Guadalajara, unas 4 h 30 min. Autobuses de Tepic a San Blas desde 150 MXN.
- Tour La Tovara: 1,200-1,500 MXN por lancha (hasta 4 personas), 2-3 horas; sale del muelle de Camalota.
- Mejor temporada: noviembre a mayo (clima seco y aves migratorias). Temporada de surf: mayo a octubre.
- Presupuesto diario: 800-1,200 MXN (45-70 USD) por persona con hotel, comidas y actividades.
- Esencial: repelente de mosquitos, efectivo (poco uso de tarjetas), protector solar biodegradable.
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